Rusia.- Rusia prepara una nueva subida de impuestos para obtener más recursos con los que sostener el gasto militar de Vladimir Putin en la guerra contra Ucrania. El detonante inmediato es el deterioro de las finanzas públicas: en el primer semestre, el déficit del presupuesto federal ascendió a 5,8479 billones de rublos, equivalentes a 60.447 millones de euros, mientras que a finales de julio ya representaba el 2,8 por ciento del PIB anual, casi el doble de lo previsto inicialmente.

El Ministerio de Finanzas de Rusia presentó al Gobierno un proyecto de presupuesto trienal con un déficit anual cercano al 2 por ciento del PIB y una reforma del Código Fiscal para, según su propia explicación, “aumentar la resiliencia del sistema presupuestario”. En el documento, la dependencia deja claro que la prioridad es asegurar el financiamiento de la Defensa, la seguridad del país y el apoyo social a los participantes de la llamada “operación militar especial” y sus familias.

¿Qué impuestos quiere subir Rusia y a quiénes afectarían?

La propuesta del Ministerio plantea elevar la carga fiscal sobre los llamados ingresos pasivos de los ciudadanos rusos. Esto incluye intereses de depósitos, dividendos, operaciones con valores, venta de bienes, contratos de seguros y donaciones. Actualmente estos ingresos pagan entre 13 por ciento y 15 por ciento, pero la nueva escala los llevaría a un rango de entre 13 por ciento y 22 por ciento.

De acuerdo con una estimación del economista Dmitri Polevoi, citada por Meduza, ampliar la escala progresiva del IRPF sobre depósitos, dividendos, inversiones y venta de bienes podría aportar al presupuesto entre 500.000 y 700.000 millones de rublos al año.

La reforma también contempla aplicar IVA a las compras en tiendas online extranjeras. Según reportes de medios rusos, se impondría desde el inicio la tasa máxima de 22 por ciento, aunque antes se había considerado un aumento gradual. Además, se estudia una tasa de 100 rublos, aproximadamente 1 euro, para envíos desde el extranjero con valor de hasta 200 euros, que hoy no pagan derechos de aduana.

En paralelo, desde el Consejo de la Federación surgió otra propuesta para elevar impuestos a los autónomos. El vicepresidente de la comisión de presupuesto y mercados financieros, Andrei Epishin, dijo que repartidores y conductores que en los hechos trabajan tiempo completo deberían tributar con una tasa a partir de 13 por ciento, en lugar del esquema actual para autónomos de entre 4 por ciento y 6 por ciento.

Según cálculos del propio Ministerio, los cambios afectarían a unos cuatro millones de ciudadanos rusos, cerca del 2,74 por ciento de la población. La dependencia aseguró, sin embargo, que las modificaciones no deben impactar los ingresos de quienes participan en la guerra.

El plan incluye nuevos cobros a grandes empresas y sectores estratégicos

La reforma no se limita a personas físicas. Para las grandes compañías, el Ministerio de Finanzas propone un impuesto sobre los beneficios extraordinarios. En ciertas empresas del complejo minero-metalúrgico, la tasa sería de 30 por ciento sobre los ingresos adicionales. Para los productores de oro, el gravamen sería de 20 por ciento.

El Gobierno ruso sostiene abiertamente que estos recursos servirán para dotar a las fuerzas armadas del armamento y material militar necesarios, modernizar empresas del complejo militar-industrial, pagar la remuneración económica de los militares y apoyar a sus familias.

Además, el Ministerio precisó que seguirá la asignación prioritaria de fondos a los proyectos nacionales “Máquinas herramienta” y “Sistemas aéreos no tripulados”. Su financiamiento crecerá en tres años hasta 135,7 miles de millones de rublos, equivalentes a 1,4 miles de millones de euros, y 103,3 miles de millones de rublos, equivalentes a 1,06 miles de millones de euros, respectivamente.

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¿Por qué Rusia busca más dinero en medio de la guerra y la desaceleración?

La presión fiscal llega en un momento de menor margen económico para el Kremlin. El volumen de recursos del fondo de reservas de Rusia cayó al 1,6 por ciento del PIB, lo que obliga al Gobierno a recurrir más al endeudamiento con la banca doméstica.

Al mismo tiempo, el crecimiento económico se ha frenado. Tras registrar más de 4 por ciento interanual en 2023 y 2024, la previsión oficial para este año es de apenas 0,6 por ciento. La economía se contrajo en el primer trimestre y mostró una ligera recuperación en el segundo. Además, el Banco Central de Rusia ya rebajó a 0 su previsión de crecimiento del PIB y anticipa más inflación.

Analistas atribuyen el déficit al fuerte aumento del gasto público, que incluye tanto los costos de la guerra como el adelanto de contratos estatales, y a la caída de ingresos bajo presión de sanciones y volatilidad en los mercados de materias primas. A esto se suman los ataques de largo alcance de las Fuerzas Armadas de Ucrania contra refinerías y depósitos estratégicos, así como el mayor gasto para contrarrestarlos.

El impacto para la población y la contradicción con promesas previas

Las nuevas medidas muestran que el costo de la guerra se está trasladando no solo a ciudadanos con mayores ingresos por depósitos e inversiones y a grandes empresas, sino también a consumidores comunes. En los últimos meses, la población ha enfrentado alzas en los precios de la gasolina y episodios de escasez por los ataques con drones ucranianos que dejaron fuera de servicio varias refinerías.

También se han reportado afectaciones para pequeños negocios por pérdidas de inventario y clientes durante las huelgas contra las plataformas de comercio electrónico Wildberries y Ozon. En ese contexto, el índice de sentimiento del consumidor del Centro Levada bajó en verano a 94 puntos, frente a 116 puntos registrados en la primavera y el verano de 2025. Un nivel por debajo de 100 indica un ánimo más negativo que positivo.

La propuesta además contrasta con declaraciones recientes del propio poder ruso. Diez días antes de la votación para la Duma Estatal, el portavoz presidencial Dmitri Peskov dijo: “De eso no se habla”, al referirse a una posible subida de impuestos. Antes, en mayo, el ministro de Finanzas Antón Siluanov aseguró que no se contemplaba un aumento para los ciudadanos y calificó esas versiones como “bulos”.

Ahora, con un déficit creciente, reservas más limitadas y una economía que pierde fuerza, el Gobierno ruso busca ingresos adicionales dentro del país para sostener su presupuesto militar.

Fuente: Tribuna