Ciudad de México. – Hace 46 años, la ONU instituyó que el 27 de septiembre se celebre el Día Mundial del Turismo, para recordar los aportes económicos, culturales y sociales que esta actividad le da a las sociedades, y pensar en sus retos futuros.
La Secretaría de Turismo de la Ciudad de México informó que durante el año pasado visitaron la urbe 62.3 millones de personas, lo que generó una derrama económica de 159 mil millones de pesos, cifra que representa un 10 por ciento del PIB local.
Esta cifra ratifica que la Ciudad de los Palacios es una de las más atractivas para los visitantes, tanto nacionales como extranjeros. Pero no siempre fue así, pues durante varias décadas, algunas zonas del norte de la capital destacaron por su vocación industrial.
Durante décadas, las zonas del norte y poniente de la Ciudad de México destacaron por su carácter industrial. Amplias zonas fabriles, como la de Vallejo, coexistían con enormes complejos industriales, como la Refinería 18 de Marzo, en Azcapotzalco.
A medida que la mancha urbana se fue expandiendo, la industria cedió su espacio. Algunas de las grandes naves industriales se transformaron en parques, otras dieron paso a multifamiliares y algunas más se convirtieron en centros culturales y artísticos que enriquecen la oferta turística de la capital.
Para muestra, un par de botones. Y es que en el norponiente de la Ciudad de México, Ex Fábrica MX es uno de los ejemplos más importantes de la resignificación de los espacios industriales.
Ubicada en Primavera 106, en la colonia Tacuba, durante décadas fue una fábrica de harinas, el Molino de las Flores, fundado en 1928 y que hasta 2008 tuvo un carácter industrial. Sin embargo, la empresa quebró y el inmueble quedó abandonado.
Años más tarde, un grupo de arquitectos realizó una importante inversión para transformarlo en todo un complejo cultural, donde lo mismo encuentras talleres de tatuaje que centros de videojuegos, restaurantes, cafés y espacios donde se presentan obras de teatro y otros espectáculos culturales.
A unos cuantos kilómetros de allí, la antigua fábrica de pólvora, operada desde el siglo XIX por el Ejército mexicano, resguarda uno de los más recientes espacios de exhibición cinematográfica de la capital.
Se trata de la Cineteca Nacional Chapultepec, uno de los proyectos culturales y artísticos más importantes de la Cuarta Sección del Bosque de Chapultepec, la cual forma parte de un ambicioso proyecto cultural en la zona.
Con ocho salas de cine con proyectores láser y un foro al aire libre, esta sede de la Cineteca Nacional recibe, en promedio, a unos mil 800 visitantes, cantidad que poco a poco va en aumento.
Si bien la sobreexplotación turística de grandes urbes como Barcelona o Venecia muestra efectos nocivos de esta actividad, lo cierto es que el camino hacia ciudades más verdes y sostenibles pasa por la reconversión de sus espacios industriales, siempre con la mirada puesta en la justicia social y el equilibrio.

Ex Fábrica MX y Cineteca Nacional Chapultepec: de fábricas a atractivos turísticos
Fuente: Tribuna
