Ciudad de México.- Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identificaron en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México un ejemplar de Arcana naturae detecta, libro científico impreso en 1722 por Antoni van Leeuwenhoek, considerado uno de los padres de la microbiología. La relevancia del hallazgo no solo está en que se trata de una obra de hace más de 300 años, sino en que permitió confirmar que este texto llegó a México en 1746, apenas 24 años después de su publicación en Europa.

El descubrimiento ayuda a entender cómo circularon en la Nueva España los primeros estudios sobre el mundo microscópico y cómo obras científicas clave fueron conservadas durante siglos en colecciones históricas mexicanas.

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¿Qué libro encontraron y por qué es importante?

El ejemplar localizado corresponde a Arcana naturae detecta, una obra que reúne cartas y trabajos vinculados con las observaciones microscópicas que Antoni van Leeuwenhoek envió a la Royal Society.

Leeuwenhoek, quien vivió entre 1632 y 1723, fue uno de los primeros científicos en observar microorganismos con microscopios construidos por él mismo. Sus investigaciones ayudaron a describir organismos y estructuras que hasta entonces eran invisibles para la humanidad, por lo que su trabajo cambió la manera de entender la naturaleza y abrió camino a la microbiología.

Por eso, el hallazgo en México tiene valor científico e histórico: permite estudiar la llegada temprana de textos de microscopía al país y la forma en que ese conocimiento se difundió entre Europa y América.

Cómo llegó a México y qué se sabe de su recorrido

De acuerdo con especialistas de la UNAM, el volumen llegó a la Nueva España por el puerto de Veracruz en 1746. La reconstrucción de su trayectoria fue posible gracias a varios elementos materiales del propio libro, entre ellos:

  • La fecha de impresión: 1722.
  • La identificación de su autor: Antoni van Leeuwenhoek.
  • Registros de su llegada a México en 1746.
  • Marcas históricas como ex libris, sellos y señales de antiguos propietarios.

Más adelante, el libro perteneció a los Carmelitas Descalzos, que lo incorporaron a la biblioteca del Colegio de Artes Liberales de San Joaquín, en la Ciudad de México. Después, tras los procesos de nacionalización de bienes eclesiásticos del siglo XIX, distintas colecciones religiosas pasaron al Estado mexicano y algunas terminaron en instituciones nacionales, entre ellas la actual Biblioteca Nacional de México.

¿Qué revela este hallazgo sobre la ciencia en México?

El hallazgo muestra que los avances científicos internacionales llegaban a territorio mexicano desde el siglo XVIII por medio de libros especializados. En una época sin medios modernos de comunicación, estas obras eran una vía central para compartir descubrimientos y nuevas ideas.

Según los investigadores, este ejemplar permite analizar varios temas a la vez:

  • La circulación del conocimiento científico entre Europa y América.
  • La presencia temprana de textos sobre microscopía en México.
  • El papel de las bibliotecas en la conservación de obras fundamentales para la ciencia.
  • La relación entre patrimonio bibliográfico e historia del conocimiento.

Además, el libro se mantiene en buen estado de conservación pese a su antigüedad. Para los especialistas, cada sello, marca o anotación no solo confirma su autenticidad, sino que también ayuda a reconstruir quiénes lo resguardaron y cómo sobrevivió hasta formar parte del acervo actual.

Fuente: Tribuna