Ciudad de México.- México creció 1.4 por ciento en el segundo trimestre de 2026, el doble del 0.7 por ciento observado en el conjunto del G20, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). El dato coloca al país como la segunda economía con mayor avance trimestral entre las principales economías del mundo, solo por debajo de India, que registró 1.8 por ciento.

El repunte cobra relevancia porque la economía mexicana venía de una contracción de 0.3 por ciento en el primer trimestre del año. Al mismo tiempo, el desempeño global del G20 se vio presionado por la caída de 4.8 por ciento del PIB de Arabia Saudita, un retroceso que la OCDE vinculó principalmente a la disminución de las actividades petroleras.

¿Cómo quedó México frente a las principales economías del G20?

En su balance sobre el comportamiento económico de sus socios durante la primera mitad de 2026, la OCDE señaló que el crecimiento se desaceleró en buena parte del G20, aunque hubo excepciones claras. En ese grupo, México destacó con un avance de 1.4 por ciento entre abril y junio, mientras Indonesia creció 1.3 por ciento, Turquía pasó de 0.3 a 1.1 por ciento y Canadá de 0.1 a 0.8 por ciento.

En la comparación anual, el PIB del G20 fue 3.1 por ciento mayor en el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior. Entre las economías con datos disponibles, India encabezó el crecimiento interanual con 8.1 por ciento, seguida de Indonesia con 5.3 por ciento y China con 4.3 por ciento. En contraste, Arabia Saudita reportó una contracción anual de 4.3 por ciento.

La OCDE adelantó además que el próximo miércoles publicará sus Perspectivas Económicas Intermedias, donde incluirá nuevas proyecciones para la economía global y para sus países miembros en 2026 y 2027.

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¿Por qué la caída petrolera pesa menos en México?

Sobre el efecto de la menor actividad petrolera a nivel global, Daniela Balbino, especialista en finanzas públicas, explicó que su impacto sobre México es hoy más acotado por la pérdida de peso del sector en la economía nacional.

Según sus datos, la extracción de petróleo y gas representó 2.2 por ciento del PIB el año pasado, muy por debajo del 5.6 por ciento registrado en 2000. Además, señaló que esta tendencia descendente se observa con claridad desde 2017.

El ajuste también se refleja en las finanzas públicas. Entre enero y julio de 2026, los ingresos petroleros representaron 12.2 por ciento de los ingresos públicos, frente al 19.6 por ciento observado en 2014, de acuerdo con la especialista.

Inversión extranjera y nearshoring, entre los factores detrás del repunte

Especialistas consultados atribuyen parte del mejor desempeño de la economía mexicana al impulso del Plan México y a la llegada de inversión, sobre todo del exterior. En ese contexto, el auge del nearshoring en México ha impulsado una Inversión Extranjera Directa (IED) superior a 40 mil millones de dólares y ha reforzado la posición del país como principal socio comercial de Estados Unidos.

Sebastián Rubio, director de desarrollo de negocios en TMF Group, señaló que una de las primeras decisiones de las empresas que llegan al país debe ser definir su estructura fiscal y sus obligaciones antes de facturar, contratar personal o ejecutar inversiones. En su opinión, preparar esos elementos desde el inicio permite que la inversión avance con mayor orden y certeza.

Sin embargo, Deloitte advirtió en un reporte que, aunque México sigue beneficiándose de la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y mantiene oportunidades en sectores como energía, alimentos y bebidas, manufactura avanzada e infraestructura, la desaceleración en los anuncios de nuevas inversiones y la cautela de los inversionistas muestran que el potencial del nearshoring aún no se traduce en un ciclo de inversión generalizado.

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Fuente: Tribuna