Ciudad de México.- Hace 48 años, una cuadrilla de trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza que trabajaban durante la madrugada realizó un hallazgo que cambió la forma en la que concebimos el mundo mexica y su herencia.
Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo ganador del premio Princesa de Asturias y líder del Proyecto Templo Mayor, recuerda cómo inició el campo arqueológico más importante en la historia de México.
Era el año de 1978. Yo había hecho algunos estudios breves sobre aspectos mexicas, aztecas, pero se presenta la coyuntura de que se quieren hacer algunos arreglos. Había una esquina ya excavada del Templo Mayor por don Manuel Gamio, gran antropólogo”.
“Pero en eso viene el hallazgo de la Coyolxahutli, la famosa diosa lunar. Eso ocurrió el 21 de febrero de 1978: obreros de la Compañía de Luz y Fuerza que estaban en el turno de la madrugada colocando ahí cables y dan con la escultura de la diosa del mundo y detienen el trabajo”, platica, en entrevista exclusiva para TRIBUNA CAPITAL.
Héroes inesperados
Para Matos Moctezuma, cuyo más reciente libro habla sobre los paralelismos existentes en dos de los últimos grandes gobernantes indígenas, el mexica Moctezuma y el inca Atahualpa, los verdaderos héroes de la historia fueron los trabajadores que intuyeron la importancia de lo que habían encontrado.
Imagínate qué actitud más admirable de ellos que, en el turno de la madrugada, encuentran una piedra y, en vez de romperla, detienen el trabajo y al día siguiente avisan al Instituto Nacional de Antropología e Historia”.
“Entonces, el Instituto manda a dos pasantes de arqueología que la ven y dicen: ‘sí, se ven los grabados, se ve que es algo importante’. A partir de aquel momento se hacen los trabajos de prospección geológica y un mes después, más o menos por el 20 de marzo, fue el hallazgo”, recuerda.
A partir de entonces, un verdadero ejército de especialistas, entre antropólogos y arqueólogos, se dio a la tarea de desenterrar el que se considera el verdadero corazón del Imperio Mexica.

Rememora Eduardo Matos Moctezuma su trabajo en el Proyecto Templo Mayor
“A mí me nombra líder del proyecto el director del instituto. Yo era un joven de 37 años y don Gastón García Cantú, que era el director del INAH, dice: ‘usted, Eduardo, lo va a hacer, va a encargarse de esto’. A partir de ahí arranca el proyecto, lo cual fue una oportunidad única, ya como arqueólogo, de poder penetrar en el corazón del Imperio Mexica: el Templo Mayor”, añade.
El trabajo más importante de la historia
El hallazgo de la Coyolxauhqui fue la punta de lanza para una serie de investigaciones que, a 48 años de distancia, aún no concluyen y siguen mostrando la grandeza de la civilización precolombina.
“Hemos realizado alrededor de 1300 publicaciones entre libros, artículos, reseñas de tres hojas, catálogos, guías, en fin. En la historia de la arqueología no hay otro proyecto que haya producido tanto”.
“El Templo Mayor está lleno de simbolismos: para ellos era el centro del universo, el lugar de la mayor sacralidad. Entonces poder entrar ahí y a otros edificios, a las ofrendas y todo eso, ha sido un manantial de información. Ya vamos a cumplir medio siglo y siguen saliendo cosas”, concluye.
Fuente: Tribuna
