Oaxaca, México.- Un estudio del Instituto Politécnico Nacional (IPN) detectó nano y microplásticos en sangre y orina de habitantes de Corralero, Oaxaca, en lo que los investigadores describen como el primer análisis realizado bajo un mismo enfoque de biomonitoreo para ambas muestras en esa comunidad. El trabajo, publicado en la revista Environmental Pollution, analizó a 98 voluntarios y encontró que todos los participantes presentaron al menos un polímero en sangre o en orina.
La investigación fue encabezada por la doctora Laura Arreola Mendoza, del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Ciiemad) del IPN, en colaboración con investigadores del propio Politécnico y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Barcelona, España. El hallazgo importa porque no sólo confirma la presencia de estas partículas en el organismo, sino que además advierte que pueden actuar como vectores de otros contaminantes químicos o biológicos presentes en el ambiente.
¿Qué encontró el estudio del IPN en Oaxaca?
Los científicos estudiaron 10 tipos de polímeros en muestras de sangre y orina. De acuerdo con los resultados, la detección fue mayor en la orina, donde se identificó algún polímero en 97.8 por ciento de las muestras, frente a 88.5 por ciento en sangre.
Otro dato relevante fue la forma de las partículas. En la sangre, más del 70 por ciento de las partículas encontradas correspondieron a fibras, mientras que en la orina hubo una distribución más equilibrada entre fibras y fragmentos.
Entre los materiales identificados estuvieron N66, conocido como nylon, además de NBR y poliestireno. El estudio observó que la presencia de N66 fue mayor en sangre que en orina, una diferencia que, según los autores, podría ser compatible con una posible retención del material en el organismo. Sin embargo, los investigadores aclaran que este punto todavía debe confirmarse y que no puede afirmarse que el nylon se acumule de manera permanente en el cuerpo.
¿Por qué preocupa la presencia de microplásticos en el cuerpo?
Los microplásticos son partículas de plástico de tamaño muy reducido, mientras que los nanoplásticos son todavía más pequeños. Ambos pueden estar presentes en distintos componentes del ambiente y entrar en contacto con las personas.
La doctora Laura Arreola Mendoza explicó que estas partículas pueden funcionar como vehículos de otros agentes químicos o biológicos, ya sea porque los plásticos contienen aditivos o porque interactúan con contaminantes del entorno. La investigadora resumió el problema con una frase: “Si la gente supiera que hoy lo tiras y mañana lo respiras o lo ingieres, otra cosa sería”.
Aun así, el estudio no demuestra que estas partículas causen una enfermedad específica. Su objetivo fue identificar qué polímeros aparecen en sangre y orina y cómo se distribuyen en estas matrices biológicas. Los autores señalan que todavía hace falta más evidencia para saber qué ocurre con estas partículas después de ingresar al organismo y cuáles podrían ser sus efectos en la salud.
¿Por qué se estudió a habitantes de Corralero, Oaxaca?
La comunidad de Corralero se ubica en una zona costera de Oaxaca con condiciones de exposición ambiental que llamaron la atención de los investigadores. El estudio menciona, entre otros factores, la existencia de un sitio de disposición de residuos a cielo abierto y prácticas de manejo de basura que pueden favorecer la presencia de contaminantes en el entorno.
Ese contexto permitió analizar a una población expuesta a condiciones ambientales específicas y observar cómo pueden llegar estos residuos al organismo. Además, el trabajo mostró que la orina puede ser una matriz útil para el biomonitoreo, ya que permitió detectar distintos polímeros de forma no invasiva.
En términos prácticos, el hallazgo no significa que todas las personas tengan la misma cantidad de plástico en el cuerpo ni que exista un diagnóstico inmediato de daño. Lo que sí deja claro es que la contaminación por plásticos no termina cuando se desechan envases, bolsas o llantas: parte de esos materiales puede fragmentarse, permanecer en el ambiente y eventualmente ser respirada o ingerida.
Fuente: Tribuna
