Ciudad de México.- SuperIssste intenta frenar años de caída y recuperar presencia en el mercado, pero sigue lejos de su tamaño histórico. De las 375 tiendas que llegó a operar en 2008 en todo el país, actualmente conserva 48 sucursales, aunque la meta del Gobierno federal es cerrar 2026 con 50 establecimientos, después de haber recibido la cadena con 39.

El dato importa porque el relanzamiento ocurre en medio de un mercado dominado por cadenas de proximidad y descuento como 3B, Bodega Aurrera Express, Neto y Bara, además de que persisten dudas sobre cuánto cuesta realmente sostener la operación de las tiendas del ISSSTE.

El detonante de esta nueva etapa fue la estrategia de recuperación puesta en marcha por el Gobierno federal en 2024, luego de que la Junta Directiva del Issste hubiera acordado la liquidación de las tiendas que seguían abiertas, debido a que los costos de nómina y servicios superaban las ventas y se habían acumulado adeudos con proveedores.

¿Qué pasó con las tiendas del Issste?

A 73 años de su fundación, SuperIssste busca reconstruir una red comercial que durante los sexenios anteriores parecía encaminada a desaparecer. La reducción ha sido profunda: la cadena perdió casi 90 por ciento de las sucursales que alguna vez operó.

En marzo, el Instituto informó que la expansión se realizaría conforme a la capacidad económica de SuperIssste y sin representar un gasto adicional para el Issste. Sin embargo, la recuperación parte de una base muy reducida y con un problema central: volver a atraer consumidores.

Ese reto se refleja en la experiencia de antiguos clientes. Edmundo Briseño, de 39 años, recordó que de niño acudía a la tienda SuperIssste Zaragoza, cerca del Metro Tepalcates, pero hoy dice que las sucursales “están como escondidas” y que casi no tienen publicidad. Su testimonio resume uno de los obstáculos de la cadena: recuperar visibilidad frente a competidores privados que hoy tienen mayor cercanía y presencia.

Ventas al alza, pero con dudas sobre el presupuesto

El Issste asegura que las ventas de SuperIssste han crecido con fuerza. Entre junio de 2025 y junio de 2026, reportó un aumento de 232.72 por ciento, hasta llegar a 40.9 millones de pesos mensuales.

Pero la situación financiera de la cadena sigue sin estar del todo clara. El problema es que el presupuesto federal no permite identificar con precisión cuánto dinero se destina sólo a las tiendas, porque la partida de “Comercialización de productos básicos en tiendas y farmacias del Issste” mezcla ambas actividades.

Para 2026, esa actividad tiene asignados 821.4 millones de pesos en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. Aun así, ese monto no puede atribuirse íntegramente a SuperIssste.

Además, el presupuesto de esa actividad cayó 53.4 por ciento entre 2021 y 2022, al pasar de mil 462.6 millones de pesos a 681.2 millones de pesos. Aunque después comenzó a recuperarse, en 2026 todavía se mantiene por debajo del máximo observado en 2021.

¿Por qué se cuestiona su viabilidad?

Para Ricardo Velázquez Leyer, académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, el principal cuestionamiento es que el Estado mantenga una cadena comercial en un sector donde ya existen múltiples competidores privados.

De acuerdo con el especialista, el mercado ya cubre buena parte de esa demanda mediante cadenas que han llegado a más zonas del país y pueden ofrecer precios más atractivos. También advierte que una cadena pública enfrenta riesgos de ineficiencia burocrática, mayores controles de gasto y compras, así como costos administrativos que pueden afectar su viabilidad.

En ese contexto, la apuesta oficial por reabrir y expandir SuperIssste choca con dos desafíos al mismo tiempo: demostrar que puede sostenerse financieramente y convencer de nuevo a los consumidores de comprar en sus tiendas.

 

Fuente: Tribuna