Ciudad de México.- México registró 8,709 suicidios en 2025, según la más reciente entrega del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cifra que vuelve a poner el foco en la salud mental y las condiciones sociales que rodean estos casos. La tasa nacional se ubicó en 7.35 por cada 100,000 habitantes, con un aumento acumulado de 1.6 por ciento entre 2015 y 2025.

El dato es relevante no solo por su incremento, sino por el perfil de quienes están más afectados: los hombres se suicidan casi cuatro veces más que las mujeres. Además, las personas de 30 a 44 años representan más del 17 por ciento del total, y una tercera parte de los casos corresponde a jóvenes de 15 a 29 años. Otro hallazgo importante es que más del 70 por ciento de los suicidios ocurre dentro de las viviendas.

Datos clave del Inegi sobre suicidio en México

La publicación reciente del Inegi, retomada por el especialista Mario Luis Fuentes, muestra una tendencia que no se ha revertido en la última década. En 2025, México alcanzó 8,709 suicidios, con una tasa de 7.35 por cada 100,000 habitantes.

En comparación internacional, Groenlandia presenta una tasa superior a 75, mientras que Egipto se sitúa en 0.87. Aunque México no está entre los países con las tasas más altas, el comportamiento interno y el impacto por edad y sexo generan preocupación.

  • 8,709 suicidios en México durante 2025.
  • 7.35 por cada 100,000 habitantes como tasa nacional.
  • 1.6 por ciento de aumento entre 2015 y 2025.
  • Hombres: casi cuatro veces más casos que mujeres.
  • 30 a 44 años: más del 17 por ciento del total.
  • 15 a 29 años: una tercera parte de los suicidios.
  • Más del 70 por ciento ocurre dentro de las viviendas.

Impacto en jóvenes, familias y vida cotidiana

La concentración de casos entre jóvenes de 15 a 29 años y adultos de 30 a 44 años ubica el problema en etapas clave de estudio, trabajo, independencia económica y formación familiar. Que más de siete de cada diez suicidios ocurran en casa indica que el entorno inmediato no siempre funciona como red de apoyo.

En la discusión pública, Mario Luis Fuentes plantea que vivir implica reconocerse en el mundo y encontrar posibilidades para proyectarse hacia el futuro. Bajo esta perspectiva, el aumento de suicidios no solo refleja una crisis de salud mental, sino también una crisis del porvenir, es decir, la pérdida de expectativas reales de bienestar, estabilidad y movilidad social.

El análisis de Federico Reyes Heroles vincula esta problemática con un desgaste más amplio de la cohesión social, retomando ideas de Émile Durkheim, quien estudió el suicidio como un fenómeno relacionado con las presiones y fracturas de la vida colectiva.

Contexto social: Educación, movilidad y expectativas

Además de los datos del Inegi, el análisis destaca señales de deterioro social que ayudan a comprender el contexto. Por ejemplo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha creado un área para atender problemas psicosociales en su alumnado, y la deserción escolar se observa en distintos niveles educativos.

También se citan cifras del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) sobre movilidad social: el 50 por ciento de quienes nacen en el quintil más bajo de ingresos permanecerán ahí; el 28 por ciento no superará el segundo quintil y solo el 2 por ciento llegará al quintil más alto.

En educación, desde ese mismo quintil, 40 por ciento concluirán primaria, 35 por ciento secundaria, 16 por ciento preparatoria y solo 1 por ciento alcanzará estudios profesionales. Estas trayectorias alimentan una sensación de desesperanza que afecta principalmente a quienes ven lejanas las oportunidades de progreso.

La combinación de suicidios al alza en México, la afectación en edades tempranas y adultas y las bajas expectativas de movilidad social convierten este tema en una señal de alerta pública. Si tú o alguien cercano necesita ayuda emocional inmediata, buscar apoyo profesional y redes de atención es un paso fundamental.

 

Fuente: Tribuna