Ciudad de México.- Antes del 19 de septiembre de 1985, la prevención sísmica en la Ciudad de México era prácticamente inexistente. Asentada sobre los suelos blandos de antiguos lagos, la capital carecía de protocolos unificados, brigadas de evacuación y estudios sismológicos avanzados. La población, confiada tras décadas sin desastres de gran escala, no realizaba simulacros sistemáticos y la respuesta institucional dependía de acciones improvisadas.

El terremoto de magnitud 8.1 expuso una parálisis gubernamental que obligó a la sociedad civil a autoorganizarse entre los escombros. Esa tragedia transformó la conciencia colectiva e impulsó la creación del Sistema Nacional de Protección Civil en 1986 y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) en 1988. Los ensayos informales dieron paso a la institucionalización de los simulacros durante los noventa, consolidando consignas cívicas como “No corro, no grito, no empujo”.

El sismo de 2017 terminó de erradicar la apatía residual, convirtiendo la evacuación en una prioridad comunitaria. Pese al estrés postraumático que el sonido de la alerta aún genera en sobrevivientes, la cultura preventiva pasó de ser un trámite burocrático a un hábito indispensable para salvar vidas.

Segundo Simulacro Nacional 2026

El sábado 19 de septiembre, a las 12:00 horas, se realizará el Segundo Simulacro Nacional. La alerta sonará en los altavoces del C5 y se emitirá de forma masiva a teléfonos celulares vía Cell Broadcast en las 32 entidades. La ciudadanía y los centros de trabajo pueden registrar sus inmuebles en la plataforma oficial de Protección Civil para evaluar sus tiempos y obtener una constancia de participación.

  • 6 mil son los fallecidos que registra el Centro Nacional de Prevención de Desastres en el sismo de 1985.

Fuente: Tribuna