Estados Unidos.- El presidente Donald Trump provocó una nueva controversia al sugerir que el estado de Nuevo México debería llamarse “Nueva América”, en una aparente referencia a Estados Unidos. La propuesta generó una inmediata oposición entre líderes demócratas de la entidad.
A través de sus redes sociales, Trump compartió una imagen de un mapa de Nuevo México en la que la palabra “Mexico” aparecía tachada con una X roja y era sustituida por “America”. La Casa Blanca posteriormente replicó la publicación en su cuenta oficial de X.
Horas más tarde, el mandatario volvió a publicar lo que parecía ser un video generado con inteligencia artificial, en el que se le observa colocando una etiqueta con la palabra “América” sobre “México” en un letrero de bienvenida a Nuevo México.
¿Puede Trump cambiar el nombre de Nuevo México?
El presidente no tiene autoridad legal para modificar por sí solo el nombre de un estado. En el caso de Nuevo México, su denominación está establecida expresamente en la Constitución estatal.
Cualquier iniciativa para modificar el nombre tendría que surgir dentro de la propia entidad y seguir el procedimiento correspondiente. Los principales líderes demócratas de Nuevo México rechazaron de manera contundente la posibilidad.
“El nombre de Nuevo México no está a debate; ha sido nuestro desde antes de que existiera Estados Unidos”, escribió la gobernadora Michelle Lujan Grisham. La representante Melanie Stansbury respondió: “¡De ninguna manera!”, y defendió el valor histórico y cultural del nombre.
¿De dónde viene el nombre de Nuevo México?
Los orígenes de la denominación se remontan al siglo XVI, antes de la fundación de Estados Unidos. De acuerdo con la Oficina de Asuntos Indígenas, los mexicanos utilizaban el nombre “Nuevo México” para referirse al territorio ubicado al norte y oeste del río Bravo.
El nombre también está protegido por la Constitución de Nuevo México, cuyo Artículo 1 establece: “El nombre de este estado es Nuevo México”. Los dos senadores demócratas de la entidad, Martin Heinrich y Ben Ray Luján, también rechazaron la propuesta presidencial.
La iniciativa se suma a otros intentos de Trump por modificar nombres geográficos. Al regresar a la Casa Blanca, ordenó cambiar en el ámbito federal el nombre del golfo de México por “golfo de América”, mientras que posteriormente impulsó el uso de “lago América” para referirse al lago Ontario.
Sin embargo, esas modificaciones corresponden a accidentes geográficos y se aplican al uso federal mediante el Sistema de Información de Nombres Geográficos. No obligan a gobiernos estatales y locales ni a particulares, y el proceso para cambiar legalmente el nombre de un estado es distinto y requiere modificaciones constitucionales.
Un antecedente es Rhode Island, que en 2020 eliminó de su nombre formal la referencia a “y Plantaciones de Providence”. El cambio requirió una enmienda constitucional que posteriormente fue aprobada por los votantes, un procedimiento que evidencia las diferencias entre modificar una denominación federal y cambiar oficialmente el nombre de un estado.
Fuente: Tribuna
