Ciudad de México.- Emprender un negocio no es sencillo. Por ejemplo, un panadero puede ser toda una estrella en su oficio, pero todo puede terminar en un esfuerzo infructuoso si no se tienen en cuenta temas clave que van desde las normas sanitarias para producirlo, cómo deben ser los empaques para venderlo, las estrategias legales que permitan la expansión del negocio e incluso cómo reportar las ganancias ante la autoridad correspondiente. Porque, como dijera el empresario norteamericano Andrew Carnegie, el error más barato es el que se evita.

Susana Cohen, fundadora del despacho Cohen Abogados y con una amplia trayectoria legal que la ha llevado a trabajar en la Procuraduría Federal del Consumidor y en el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo, es una fiel seguidora de esta filosofía.

“Durante mi trayectoria, tanto en el sector público como en el trabajo con empresas, descubrí que una buena asesoría puede hacer mucho más que atender conflictos: puede evitar que ocurran. Esa posibilidad de ayudar a las empresas a tomar decisiones con mayor seguridad es lo que más disfruto de mi profesión”, explica, en entrevista exclusiva.

Desde hace más de 12 años, echando mano de su conocimiento tanto del entorno público como privado, Cohen ha impulsado una nueva manera de construir empresas sanas desde el punto de vista legal. Anticipar les ayuda a evitar errores que pueden salir muy caros. Es común que un emprendedor se concentre en el producto, el local o las ventas y deje los permisos y las obligaciones legales para el final.

Lo que proponemos es revisar estos requisitos desde la planeación: saber qué se necesita, cuánto puede costar y qué tiempos hay que considerar. Para una PyME, que normalmente trabaja con recursos limitados, esa información puede ser decisiva para invertir mejor y abrir sin contratiempos evitables”, detalla.

Crecer con seguridad

De acuerdo con los Censos Económicos del Inegi, las microempresas con menos de 10 empleados representan el 95.5 por ciento del total de los negocios registrados en el país, mientras que las pequeñas y medianas empresas, con hasta 250 trabajadores, ocupan la segunda posición, con un 4.5 por ciento de las unidades económicas.

En ambos casos, los recursos limitados hacen necesaria una estrategia para minimizar riesgos y lograr posicionarse en el mercado, generando confianza entre la clientela objetiva.

“Uno de los principales retos fue dar a conocer una forma distinta de prestar servicios legales. Muchas empresas buscan a un abogado cuando ya tienen un problema y nosotros queríamos participar desde antes, entendiendo su operación y ayudándolas a anticipar riesgos.

También fue importante reunir un equipo con distintas especialidades, porque los asuntos regulatorios no se resuelven únicamente desde lo jurídico. Ha sido un proceso de construir confianza y demostrar, con resultados, el valor de ese acompañamiento”, añade.

Un equipo ganador

Cohen sabe de lo que habla. Tras graduarse en Derecho por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, trabajó en entes públicos y en órganos empresariales, donde el conocimiento regulatorio va más allá de las leyes.

De hecho, esto le permitió ampliar los horizontes y sumar a su despacho a físicos, ingenieros y expertos en otros campos del conocimiento que permiten asesorar adecuadamente a las empresas para evitar errores.

“El mayor riesgo es darse cuenta demasiado tarde de que algo no estaba en orden. Una inspección puede derivar en multas, suspensión de actividades o problemas para comercializar un producto.

Y no todo se reduce a la sanción: también hay pérdidas de tiempo, gastos inesperados y afectaciones a la confianza de clientes y socios. Por eso insistimos en revisar el cumplimiento de manera constante”, dice.

Claridad para el éxito

La experta considera que el robusto marco regulatorio nacional es indispensable para que el ecosistema empresarial funcione de manera correcta, aunque hace falta mayor claridad de cara al emprendedor.

“Los requisitos cambian según el giro, la ubicación y el tipo de producto o servicio. No creo que la solución sea eliminar las reglas: muchas son necesarias para proteger a consumidores, trabajadores y al entorno.

Lo que sí necesitamos son procedimientos más claros, mejor coordinación y tiempos de respuesta razonables. Emprender ya implica suficientes desafíos como para sumar incertidumbre en los trámites”, argumenta.

Cohen señala que, a medida que las autoridades hagan más claras las normas, los emprendedores tendrán más oportunidades para crecer y llevar sus productos más allá de nuestras fronteras, generando riqueza y trabajos para el país.

Susana Cohen, fundadora del despacho Cohen Abogados

Susana Cohen, fundadora del despacho Cohen Abogados

Fuente: Tribuna