Jalisco, Guadalajara.- Con el rostro marcado por los golpes, manchas de sangre en la ropa, moretones y vendas en la cabeza, Luis Fernando Álvarez y Jorge Ignacio Luna recuperaron su libertad este lunes 12 de octubre de 2026. Ambos permanecieron más de 24 horas bajo custodia de las autoridades de Jalisco tras haber sido detenidos durante la manifestación del domingo en Guadalajara.
Aunque son hombres jóvenes y de complexión fuerte, el temor seguía presente en sus rostros y en sus voces al abandonar las instalaciones. Sus casos forman parte de los testimonios de personas que aseguran haber sufrido agresiones durante las detenciones.
La movilización reunió a miles de personas, entre ellas familias, adultos mayores, niñas y niños, quienes acudieron con botellas que contenían agua sucia y de diferentes tonalidades, recolectada de las llaves de sus viviendas. Los manifestantes denunciaban que el suministro de agua en sus hogares ha sido irregular durante meses.
Familias esperan noticias afuera de la Fiscalía
Mientras algunos detenidos comenzaban a recuperar su libertad, familiares permanecían afuera de la Fiscalía, instalados en un campamento improvisado donde ciudadanos llevaban alimentos, agua y otros víveres. La incertidumbre crecía debido a la escasa información proporcionada por las autoridades. Al mismo tiempo, alrededor de una decena de abogados se organizó junto con el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad) para asumir la defensa de las personas detenidas.
Los representantes legales denunciaron que no habían podido ingresar para conocer las condiciones físicas y jurídicas de quienes continuaban bajo custodia. El abogado defensor de derechos humanos José Luis González señaló que la Fiscalía les había impedido ejercer la defensa de sus representados. “Lamentablemente, y con mucho coraje lo digo, la Fiscalía no nos ha permitido ejercer ningún acto de defensa en favor de esos detenidos”.
González explicó que algunas personas llevaban cerca de 36 horas detenidas sin que un abogado pudiera verificar su integridad física o su situación legal. También aseguró que se les estaría haciendo firmar documentos y declaraciones sin acompañamiento jurídico.
Personas liberadas salen con lesiones
Los testimonios de quienes fueron puestos en libertad durante el lunes aumentaron la preocupación entre los familiares. Una joven tuvo que abandonar las instalaciones en silla de ruedas y con una fractura en la nariz. Afuera de la Fiscalía, varias personas salieron con golpes y hematomas, visiblemente afectadas, aunque aliviadas por recuperar su libertad.
De acuerdo con González, algunos detenidos habrían sido presionados para firmar documentos en los que desistieran de presentar acciones contra elementos de la policía estatal a quienes señalan como responsables de las agresiones. El abogado sostuvo que existen testimonios sobre personas con lesiones graves, incluidos casos de fracturas.
El gobernador atribuye los disturbios a un “grupo de choque”
La situación generó también un enfrentamiento de versiones entre las autoridades estatales y los manifestantes. Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió explicaciones al gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, sobre lo ocurrido durante la manifestación y cuestionó la actuación de los cuerpos policiales. Posteriormente, Lemus difundió un mensaje en video en el que responsabilizó de los disturbios a lo que calificó como un “grupo de choque” integrado, según su versión, por alrededor de 400 personas.
El mandatario estatal expresó además su respaldo a los policías que participaron en el operativo y resultaron heridos. “Quiero expresar mi solidaridad con los elementos de la policía estatal que aguantaron el embate de estos grupos violentos y a los compañeros que resultaron heridos haciendo su trabajo. A sus familias, mi solidaridad y respaldo”, declaró.
Lemus afirmó que ordenó revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad para determinar cómo actuaron los elementos policiales y, en caso de encontrar irregularidades, sancionar cualquier posible exceso en el uso de la fuerza.
Familiares rechazan la versión oficial
Los relatos de familiares y asistentes a la protesta contradicen la versión presentada por el gobernador. Yanely Agredano acudió a la marcha junto con su pareja, David Isaac Álvarez Hernández. Ella regresó a casa sin él, pues David fue detenido y permanecía, hasta el cierre de este reporte, entre las siete personas que continuaban bajo custodia.
Agredano afirmó que estuvo presente durante la movilización y negó que las personas que llegaron a Casa Jalisco fueran un grupo de 400 infiltrados. Según su testimonio, entre los asistentes había familias completas, adultos mayores, madres con sus hijos y ciudadanos que caminaban pacíficamente. También aseguró haber presenciado agresiones contra personas de la tercera edad y periodistas.
Abogados denuncian posibles violaciones al debido proceso
Los abogados que participan en la defensa sostienen que las 53 personas registradas inicialmente como detenidas habrían sufrido violaciones a sus derechos desde el momento de su arresto. De acuerdo con los representantes del Cepad, después de las detenciones realizadas por la policía estatal, varias personas habrían sido trasladadas a las instalaciones de Casa Jalisco antes de ser llevadas a la Fiscalía.
Los abogados aseguran que en ese lugar los detenidos fueron concentrados, subidos a vehículos oficiales y, presuntamente, sometidos a agresiones físicas. Para ellos, la residencia oficial del gobernador habría terminado funcionando como un sitio de tortura.
“El cuarto de la sangre”
Luis Fernando Álvarez, uno de los hombres liberados, relató que fue trasladado por policías a la Cruz Verde para recibir atención médica debido a las lesiones que presentaba. Según su testimonio, antes de ser llevados a la Fiscalía, grupos de detenidos pasaban por Casa Jalisco, donde presuntamente eran golpeados. El propio Álvarez describió ese espacio como “el cuarto de la sangre”.
La angustia de quienes todavía esperan
Mientras algunos detenidos recuperaban su libertad, Yanely Agredano permanecía afuera de la Fiscalía junto al padre y la hermana de David, Bárbara Álvarez. La familia teme que David sea uno de los últimos en salir debido a la posibilidad de que se le imputen delitos considerados graves. Sin embargo, aseguran desconocer cuál es exactamente su situación jurídica y en qué condiciones permanece detenido.
Agredano relató que después de pasar más de 30 horas esperando noticias regresó a su casa y se encontró con una situación que le resultó especialmente irónica: su pareja no estaba y tampoco tenía agua para bañarse. La joven y los familiares de David también han pedido a otras personas no dejarse llevar por publicaciones en redes sociales que, aseguran, buscan criminalizarlo.
Podrían enfrentar distintos cargos
Los abogados consideran que algunos de los detenidos podrían enfrentar acusaciones por ataques a las vías de comunicación, daños a la propiedad privada y lesiones. Incluso señalaron que uno de los manifestantes que ya fue liberado podría enfrentar una acusación por tentativa de homicidio. Sin embargo, los representantes legales reconocen que todavía no existe certeza sobre los cargos debido a la falta de información por parte de la Fiscalía.
Uno de los principales temores es que las autoridades utilicen las 48 horas que contempla la ley para definir la situación de los detenidos y que, posteriormente, presenten directamente ante un juez a quienes continúan recluidos.
Siete personas permanecen detenidas
Al cierre del último reporte del lunes, siete personas continuaban detenidas:
- Israel Rosas Flores
- David Isaac Álvarez Hernández
- Iván Octavio Salazar
- Juan Darío Muñoz Nava
- Teodoro Jesús Torres Valdez
- Alexis Guzmán Ríos
- Samuel Morales Navarro
De acuerdo con uno de los abogados que se encontraba coordinando la defensa, al menos cuatro de ellos serían trasladados al penal de alta seguridad de Puente Grande. La posibilidad de que algunos detenidos sean enviados a esa prisión generó preocupación entre los familiares que permanecían afuera de la Fiscalía.
Aunque el número de personas que continúan bajo custodia es mucho menor que las más de 50 que inicialmente aparecieron en listas de personas cuyo paradero no estaba confirmado, la incertidumbre sigue presente.
Entre el cansancio y la preocupación, los familiares intentan mantenerse unidos. De vez en cuando, desde algún punto del campamento, alguien grita una frase que busca devolverles ánimo: “Juntos llegamos, juntos nos vamos”.
Fuente: Tribuna

