Ciudad de México.- Como toda gran capital, caminar las calles de la Ciudad de México es internarse en un viaje cultural. Prácticamente en todas sus zonas, con mayor o menor frecuencia, es posible ver algo relevante de forma estética.

Y si en el Centro Histórico destacan las construcciones virreinales que le ganaron el apodo de la Ciudad de los Palacios, en el norte las naves industriales abren sus fauces al brutalismo, mientras en el sur la calma funcionalista habla de un México rico y vivo.

Instaurado por Vicente Fox en 2004, el Día Nacional del Arquitecto se celebra cada 1 de octubre y, con este pretexto, te invitamos a abrir los ojos ante las joyas arquitectónicas que puedes visitar en la capital del país.

CDMX: Una urbe de museo

CDMX: Una urbe de museo

Juan O’Gorman: El mundo posible

De este gran personaje, nacido en 1905, se dice que era pintor antes que arquitecto, pero depende a quien le preguntes. Y es que su estilo, lleno de color y estéticamente vibrante, combina esa satisfacción del alma con una funcionalidad razonada profundamente.

Su obra maestra es, sin duda, la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus mosaicos no son adornos: narran la historia de la institución, que cumple 475 años en 2026.

O’Gorman fue un artista entre artistas. Creó la icónica Casa Estudio Diego Rivera, donde incorporó las plantas bajo la exigencia de los dueños del hogar, que cambia de textura y contexto dependiendo de la hora del día.

CDMX: Una urbe de museo

CDMX: Una urbe de museo

Brutalismo: El poder de la ciudad

Hacia la década de los 60, la urbe creció y, de acuerdo con Carlos Monsiváis, perdió la inocencia. Y las pequeñas casas de adobe, que le daban un toque provinciano a la ciudad, dieron paso a grandes leviatanes.

Teodoro González de León fue uno de los principales impulsores del brutalismo mexicano, y obras como las Oficinas Centrales del Infonavit o el edificio de la alcaldía Cuauhtémoc son solo un par de muestras de su estilo sobrio, duro y poderoso.

La Biblioteca Vasconcelos, que recientemente cumplió 20 años de existencia, recoge este legado capitalino. Su estructura, que combina acero y concreto, se debe al arquitecto Alberto Kalach, quien la concibió como una metáfora del acceso a la cultura.

CDMX: Una urbe de museo

CDMX: Una urbe de museo

Santa Fe: Una ciudad en sí misma

Aunque el antiguo pueblo de Santa Fe data del siglo XVI, su desarrollo como un apéndice moderno de la Ciudad de México tiene relativamente poco tiempo, cuando la Universidad Iberoamericana apostó por esta zona del poniente, relacionada con las minas y un tiradero a cielo abierto.

Pedro Ramírez Vázquez, artífice del Estadio Azteca, fue uno de los padres del proyecto que derivó en Zedec Santa Fe, una moderna propuesta de ciudad que abarcaba 850 hectáreas para viviendas, parques, escuelas y áreas comerciales.

En los 90, Santa Fe creció exponencialmente y su paisaje comenzó a poblarse de extrañas criaturas, como los corporativos Calakmul y Arcos Bosques, popularmente conocidos como ‘La Lavadora’ y ‘El Pantalón’, siluetas reconocidas por su arquitectura de vanguardia.

CDMX: Una urbe de museo

CDMX: Una urbe de museo

Mirando al cielo

Aunque los sismos del 19 de septiembre de 1985 dejaron una huella cimentada en el terror y la destrucción, el imaginario capitalino no dejó de apuntar al cielo. Así lo confirman los rascacielos que crecieron en el Paseo de la Reforma.

Ganador del premio International Highrise Award al Mejor rascacielos del mundo en 2018, la Torre Reforma de Benjamín Romano no solo es un edificio: es una declaración de principios. Se trata de un edificio totalmente sustentable, que produce su propia energía y tiene un sistema inteligente de gestión del agua que reduce los desperdicios.

Las torres Mayor, BBVA y Punto Chapultepec suman sus figuras gigantes en un paisaje que no deja de ver al cielo, sin olvidar las huellas que el progreso ha dejado sembradas en sus calles y avenidas.

  • Todos los edificios nombrados se encuentran en pie y están abiertos al público, muchos de ellos cuentan con murales, museos, restaurantes o miradores que puedes visitar para apreciar estas obras de arte desde dentro.
  • Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2007, la Ciudad Universitaria de la UNAM reunió a muchos de los grandes arquitectos mexicanos, como Mario Pani, Enrique del Moral y Juan O’Gorman.

Fuente: Tribuna