Ciudad de México.- El 28 de septiembre de 2016, Braulio Bacilio, un niño de entonces 13 años de edad, desapareció en el Cetram de Pantitlán; falleció luego de ser arrollado por un automóvil. Horas más tarde, su cuerpo estaba en la fosa común.

Su familia lo supo seis años después, cuando sus restos fueron localizados en el Instituto de Ciencias Forenses, lo que reveló una serie de errores en los procedimientos por parte de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX).

En atención a una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, ambas dependencias ofrecieron una disculpa pública a los deudos del niño.

“Este acto debe traducirse en acciones. Mantendremos el compromiso de acompañar a la familia de Braulio, dialogando con las autoridades”, señaló Dolores González, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

Fuente: Tribuna