Ciudad de México.- La televisión en México empieza a ceder espacio dentro de los hogares. De acuerdo con el Inegi, la proporción de viviendas con este aparato bajó a 89.5%, en un contexto marcado por el mayor uso del celular, el acceso a internet y el consumo de streaming.
El dato refleja un cambio en los hábitos de consumo de contenidos y comunicación en el país: aunque la televisión todavía mantiene una presencia mayoritaria, ya no domina como antes frente a dispositivos más personales y conectados.
La televisión sigue siendo masiva, pero pierde terreno
El principal hallazgo difundido es que la presencia de la televisión en los hogares mexicanos cayó a 89.5%. El retroceso ocurre mientras otras tecnologías ganan preferencia entre la población, especialmente el celular, que se ha convertido en una herramienta central para informarse, entretenerse y comunicarse.
El cambio no sólo apunta a una sustitución de aparatos, sino a una transformación en la forma en que las personas consumen contenido. Frente a la programación tradicional, cada vez más usuarios optan por servicios bajo demanda y plataformas digitales accesibles desde el teléfono móvil.
¿Qué explica el avance del celular, internet y el streaming?
El crecimiento del uso del celular y de los servicios conectados a internet ha modificado la vida cotidiana en los hogares. A diferencia de la televisión, el teléfono móvil permite acceso inmediato a redes sociales, video, mensajería, noticias y plataformas de streaming desde cualquier lugar.
Esta preferencia también responde a la practicidad: un solo dispositivo concentra funciones que antes estaban repartidas entre varios aparatos. Por eso, el celular se consolida como una de las pantallas más relevantes para el consumo digital en México.
¿Por qué importa este cambio en los hogares mexicanos?
La baja en la presencia de la televisión muestra una transición relevante para familias, empresas y medios de comunicación. Para los hogares, implica nuevas formas de entretenimiento e información; para la industria, confirma que las audiencias están migrando hacia formatos digitales.
Aunque la televisión no desaparece y sigue siendo ampliamente usada, el dato del Inegi confirma que su peso relativo se reduce frente a opciones más flexibles. En otras palabras, México no ha dejado de ver pantallas: está cambiando cuál pantalla prefiere.
Fuente: Tribuna
