Estados Unidos.- Bob Mackie nunca quiso vestir a una estrella para que se viera simplemente elegante. Quería que nadie pudiera apartar los ojos de ella. Durante más de cinco décadas convirtió plumas, cristales, transparencias y lentejuelas en parte del espectáculo. Murió a los 87 años y deja una forma de entender el vestuario que todavía domina la cultura pop.

Cher fue su gran cómplice. Mackie entendió desde el principio que su diferencia no debía suavizarse, sino amplificarse. “Nadie se parecía a ella”, recordó años después. De esa alianza surgieron imágenes que marcaron época, como el vestido transparente y bordado que Cher llevó al Met Gala de 1974, luego convertido en referencia cultural.

Mackie nunca se tomó demasiado en serio la frontera entre moda y espectáculo. Cuando sus diseños eran criticados por excesivos, respondía: “Nunca fue moda. Siempre fueron disfraces”. La frase resumía su oficio: diseñaba para el personaje, para el escenario y para el impacto.

Muere Bob Mackie, el diseñador que hizo del exceso un arte

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Antes de convertirse en sinónimo de Cher, trabajó junto a Jean Louis y Edith Head. Después vistió a algunas de las figuras más reconocibles del espectáculo estadounidense. Con Carol Burnett llevó el humor al vestuario con el célebre vestido hecho como una cortina para la parodia de ‘Gone with the Wind‘.

Ganó nueve premios Emmy, recibió tres nominaciones al Oscar y obtuvo un Tony por The Cher Show. Su influencia siguió apareciendo décadas después en nuevas generaciones de artistas y en una industria que convirtió la imagen en parte central del espectáculo.

Elton John llamó a sus vestuarios “obras de arte”; Cher lo despidió imaginándolo entre lentejuelas, cuentas y un cuaderno de bocetos. Mackie entendió antes que muchos que una estrella también se construye visualmente. El brillo era evidente; detrás estaba el verdadero talento.

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Fuente: Tribuna