Ciudad de México. – El nacimiento de un lince rojo, el primero registrado en Chapultepec, volvió a poner la atención sobre una función menos visible del zoológico: la reproducción y recuperación de especies bajo cuidado profesional.
A 103 años de su fundación, el Centro de Conservación de Vida Silvestre mantiene programas de reproducción, investigación y manejo de fauna que han dado resultados con especies mexicanas y extranjeras. En 2024, una inversión pública de 270.76 millones de pesos permitió renovar albergues, casas de noche, caminos y espacios especializados como el Anfibium, dedicado al ajolote.
Uno de los programas con mayor alcance es el del cóndor de California. Chapultepec ha aportado 13 crías al esfuerzo binacional de recuperación de la especie. Dos nacidas en 2024, Tuwálo y Kuiiy, fueron preparadas para su traslado a la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California, como parte de su reintroducción.
Ese mismo año nacieron tres jaguares —dos hembras y un macho— y, el 30 de diciembre, una jirafa macho llamada Jabari. Son parte de una historia reproductiva que tuvo su episodio más conocido con el panda gigante: desde la llegada de Ying Ying y Pe Pe en 1975, Chapultepec registró ocho nacimientos. Tohui, nacida en 1981, fue la primera panda que alcanzó la edad adulta fuera de China.
El lince rojo nacido en julio se suma a esa trayectoria. Su madre nació en Los Coyotes y su padre en San Juan de Aragón, un cruce que también refleja el trabajo de la red de centros de conservación de la capital.
Más de un siglo después de abrir como zoológico, Chapultepec ya no se define sólo por los animales que exhibe, sino por los programas que sostiene y, en algunos casos, por ejemplares que pueden volver a la vida silvestre.
Fuente: Tribuna

