Ciudad de México.- A través de Capital Semilla, la Ciudad de México entregará 25 mil pesos no reembolsables a 4 mil beneficiarias durante 2026, con una bolsa total de 100 millones de pesos. Hasta ahora han sido incorporadas 2 mil 830 mujeres.

Clara Brugada presentó el programa como una herramienta de emancipación. “Queremos mujeres libres para emprender, libres para decidir, libres para construir patrimonio y generar ingresos”, afirmó durante la entrega de recursos.

El planteamiento encaja con una concepción de política social que ha caracterizado a los gobiernos de Morena: Utilizar al Estado no sólo como regulador y proveedor de servicios públicos, sino también como distribuidor directo de recursos para intentar corregir desigualdades económicas.

Capital Semilla lleva esa lógica al terreno del emprendimiento. El gobierno no presta el dinero ni exige su devolución: entrega capital a fondo perdido y apuesta a que la capacitación y el acompañamiento conviertan el subsidio inicial en una actividad productiva sostenible.

Brugada defendió ese componente: “No queremos un programa en el que se da un dinero y ya no nos volvemos a ver”, aseguró al prometer seguimiento y acceso posterior a esquemas de crédito.

El desafío está en lo que ocurre después. Veinticinco mil pesos pueden servir para comprar equipo, mercancía o insumos, pero no eliminan problemas estructurales como la baja productividad, la informalidad, el acceso limitado a mercados, la falta de seguridad social o las dificultades para hacer crecer un negocio.

La propia composición del programa refleja esas tensiones: ocho de cada diez beneficiarias son jefas de hogar y casi la mitad realiza tareas de cuidados. Buena parte de las mujeres seleccionadas enfrenta, por tanto, condiciones que dificultan sostener una actividad económica de tiempo completo.

La mandataria incluso pidió evitar que los proyectos reproduzcan ocupaciones tradicionalmente asociadas a las mujeres. “No sólo extendamos lo que hacemos en casa ahora, para vender. Piensen en más”, dijo.

La frase reconoce uno de los riesgos del modelo: que bajo el lenguaje de autonomía económica el Estado termine financiando autoempleos de baja escala sin modificar las condiciones que mantienen a muchas mujeres dentro de la informalidad.

El verdadero resultado de Capital Semilla no podrá medirse únicamente por el número de apoyos entregados. Tendrá que observarse cuántos negocios permanecen activos, generan ingresos suficientes y consiguen reducir la dependencia económica de sus beneficiarias.

De lo contrario, los 100 millones de pesos podrán producir cuatro mil apoyos y una narrativa poderosa de emancipación, pero no necesariamente cuatro mil mujeres económicamente independientes.

Capital Semilla: 100 mdp para la apuesta asistencial a las mujeres de CDMX

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Fuente: Tribuna