Ciudad de México.- El consumo creciente de cristal, o también conocida como metanfetamina, se ha convertido en uno de los mayores desafíos a superar para la salud pública en la capital del país.

En seis años, las atenciones de urgencia en la capital por adicción a estimulantes anfetamínicos crecieron 15 veces; pasaron de 136 casos registrados en 2020 a 2 mil 77 en los primeros siete meses de 2026, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud Federal.

Este aceleramiento en los hábitos de consumo ha reconfigurado el panorama epidemiológico nacional. En 2012, la capital concentraba menos del 5 por ciento de las emergencias por estas sustancias; hoy abarca cerca de la mitad del total.

Aunque la demanda de tratamiento a largo plazo en la Ciudad de México sitúa históricamente al alcohol como la causa principal de atención, las salas de urgencias muestran otra realidad: en los 11 Centros Colibrí del gobierno capitalino, la atención por metanfetaminas se encuentra casi a la par del alcoholismo.

Menores de edad y la trampa perfecta del cristal

El perfil de los pacientes ingresados revela una dura realidad en adolescentes varones: Los jóvenes de 16 y 17 años conforman la concentración más alta de casos individuales, dentro de un universo de pacientes con una edad promedio de 28 años y donde el 75 por ciento corresponde a hombres.

Y es que el cristal tiene efectos tan potentes que genera una dependencia clínica en menos de seis meses. Contextos como violencia, descuido familiar o depresión, entre los menores, son los factores ideales para el inicio de consumo de estimulantes.

A lo anterior, debe sumarse que la fabricación de este narcótico es sumamente desprolija, lo que aumenta los riesgos sanitarios de su uso. De acuerdo a cifras oficiales, siete de cada diez personas acuden a urgencias por síndrome de abstinencia, mientras que tres de cada diez lo hacen por sobredosis.

Fuente: Tribuna