Ciudad de México.- El servicio de bicitaxis y ciclotaxis en la Ciudad de México atraviesa una situación tan complicada que podría marcar un punto de inflexión en su historia, marcada por la informalidad operativa y el descontento social.
La ausencia de placas, la falta de tarjetones visibles y la inexistencia de un tabulador oficial de tarifas son condiciones que permiten que organizaciones como Aztecas del Bicentenario, Los Mosquitos, Palma de México y Jaguares Ecológicos fijen costos arbitrarios que van de los 100 a los 200 pesos por trayectos de apenas unas cuadras.
Además de plantear las situaciones ideales para que las unidades invadan ciclovías y pasos peatonales para usarlos como bases de espera, desplazando a ciclistas hacia el arroyo vehicular.
A pesar de los lineamientos emitidos por la Secretaría de Movilidad (Semovi) en junio de 2024, las unidades continúan circulando en un profundo vacío legal en el Centro Histórico.
Población atrapada entre los cobros excesivos y los bloqueos viales
La tensión entre autoridades y el gremio derivó en movilizaciones. El pasado miércoles 20 de agosto, operadores del sector realizaron un bloqueo en el cruce de Paseo de la Reforma y Bucareli. Los manifestantes exigieron a la Secretaría de Movilidad la entrega de permisos pendientes, la regularización de sus unidades y el acceso a seguridad social.
La protesta paralizó el tránsito en el corazón de la capital y generó severas demoras en el transporte público, evidenciando una dualidad compleja: por un lado, un servicio descontrolado que vulnera los derechos de los usuarios y la movilidad no motorizada y, por el otro, un sector de trabajadores precarizados que presiona por certeza jurídica en medio de un proceso de regularización que sigue inconcluso.
Fuente: Tribuna
