Ciudad de México. — El próximo 30 de agosto termina la experiencia Leonora Carrington: Laberinto Mágico en Ciudad de México, una exposición que propone entrar físicamente en el imaginario de la artista británico-mexicana a través de esculturas monumentales, luz, sonido, materia y reflejos.
Aquí el recorrido también forma parte de la experiencia. Se camina sobre tierra, se atraviesan salones en penumbra y cada escultura aparece dentro de una ambientación particular. El sonido cumple una función semejante: no invade ni busca imponerse sobre la obra; se acumula de manera discreta entre una sala y otra, acompaña el tránsito y refuerza la atmósfera sin desplazar a las piezas. Las figuras de Carrington siguen siendo el centro.
Ese equilibrio es uno de los principales aciertos del montaje. Frente a otras experiencias inmersivas que terminan por sustituir la obra con proyecciones y efectos, aquí la escenografía funciona como extensión de su universo.
Los espejos de agua son uno de los recursos más eficaces. Al duplicar esculturas, luces y arquitectura, alteran la profundidad del espacio y construyen la sensación de estar dentro de un laberinto sin necesidad de levantar muros.
Entre los espacios más atractivos está la sala interactiva dedicada al tarot. No es un elemento ajeno al universo surrealista de Carrington: la artista mantuvo durante décadas un profundo interés por la alquimia, la astrología, la mitología y las formas de conocimiento asociadas a lo esotérico. La interacción permite acercarse de manera lúdica a ese lenguaje simbólico que atraviesa buena parte de su obra.
A través de su obra, la artista construyó un mundo habitado por animales híbridos, criaturas fantásticas y escenas rituales que parecen pertenecer a historias de las que solo conocemos un fragmento. El montaje conserva parte de ese misterio.
Laberinto Mágico puede visitarse hasta el 30 de agosto en el Centro de las Artes Inmersivas, en General Prim 90, colonia Juárez.
Fuente: Tribuna
