Ciudad de México.- Llegar a los 30 años en la Ciudad de México solía significar independencia y patrimonio. Hoy representa sortear una trampa inmobiliaria que aplaza el ciclo de vida. Un sondeo de oficina refleja la realidad: De cuatro profesionistas, tres comparten casa entre cuatro, viven en esquema multifamiliar o siguen con sus padres por no poder pagar un alquiler individual; solo una tiene casa propia.
De acuerdo con información del Indicador Banorte de Precios de la Vivienda, un departamento de 60 metros cuadrados cuesta 3.55 millones de pesos. El crédito exige un ingreso de 85,800 pesos al mes, pero apenas el 3.7 por ciento de la población de 30 a 39 años gana más de cinco salarios mínimos (47,912 pesos). Además, el enganche de 711,540 pesos equivale a más de seis años de sueldo íntegro.
Sin compra viable, rentar absorbe del 40 al 60 por ciento del salario promedio. El impacto trasciende lo financiero: sin espacio ni certeza patrimonial, la emancipación se aplaza y la decisión de tener hijos se congela.
El mapa del desahucio: entre el co-living y la periferia
La crisis inmobiliaria expulsa a los jóvenes a través de tres fronteras marcadas por el costo del alquiler. En zonas caras como la Roma o Condesa, con rentas de 20,000 a más de 30,000 pesos, la única opción es el co-living entre varios roomies. En zonas medias como la Del Valle o Narvarte, los alquileres van de 14,000 a 19,000 pesos, un costo accesible casi exclusivamente para parejas que combinan dos sueldos. Por último, la periferia en alcaldías como GAM o Iztapalapa ofrece opciones de 5,800 a 11,000 pesos que alivian el bolsillo, pero condenan a traslados de varias horas diarias.
Fuente: Tribuna
