Ciudad de México.- París todavía intentaba reconstruirse después de la Segunda Guerra Mundial cuando volvió a convertirse en punto de encuentro de artistas, escritores e intelectuales procedentes de distintos países. Entre finales de los años 40 y la década de 1960, sus galerías, talleres y cafés convivieron con nuevas corrientes de abstracción, arte informal y experimentación gráfica, mientras Nueva York comenzaba a disputarle la posición de capital mundial del arte.
A ese escenario llegaron, en momentos distintos, tres artistas nacidos en Oaxaca: Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo. Sus experiencias en la capital francesa son el eje de ‘Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París‘, exposición que abre este 20 de agosto en el Museo Tamayo y explora cómo sus raíces mexicanas dialogaron con las vanguardias internacionales.
Los tres, sin embargo, no llegaron en el mismo momento de sus carreras. Tamayo ya era una figura consolidada: había trabajado y expuesto en Nueva York y en 1950 representó a México en la Bienal de Venecia junto con José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Su presencia en Europa reforzó una trayectoria internacional construida con una propuesta mexicana alejada de las fórmulas dominantes del muralismo.
Rodolfo Nieto llegó a París en 1959 después de estudiar en La Esmeralda y realizar ese mismo año su primera exposición individual en México. Permaneció cerca de una década en Europa, donde trabajó en importantes talleres de gráfica, desarrolló su universo de figuras híbridas y alcanzó reconocimiento en la Bienal de París.
Francisco Toledo tenía apenas alrededor de 20 años cuando viajó a Europa en 1960. A diferencia de Tamayo, su carrera apenas comenzaba. En París se vinculó con Octavio Paz y con el propio Tamayo, además de trabajar en el Atelier 17 de Stanley William Hayter. Su estancia europea contribuyó a proyectar una obra que encontró en animales, mitos, tradiciones indígenas y la vida cotidiana de Oaxaca un lenguaje capaz de circular internacionalmente.
El vínculo entre generaciones también forma parte de la historia. Tamayo ayudó a Toledo a incorporarse al circuito cultural parisino y, antes de regresar a México, le dejó incluso herramientas de trabajo y contactos que respaldaron los primeros pasos de su carrera.
La muestra reúne pintura, dibujo, gráfica y collage y propone observar cómo los tres artistas aprovecharon París no para abandonar su origen, sino para ampliar sus posibilidades. Desde Europa, lo prehispánico, el arte popular y las tradiciones oaxaqueñas entraron en conversación con lenguajes internacionales y contribuyeron a abrir otras rutas para el arte mexicano de la segunda mitad del siglo XX.
La curaduría está a cargo de Juan Carlos Pereda, especialista que estudia la obra de Rufino Tamayo desde 1986 y actualmente es subdirector de Colecciones del museo. A lo largo de cuatro décadas ha participado en exposiciones antológicas dedicadas al artista y en investigaciones de la colección internacional reunida por Tamayo.
‘Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París’ podrá visitarse en el Museo Tamayo, en Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. El INBAL fija la entrada general en 95 pesos, con acceso gratuito para estudiantes, docentes con credencial, personas beneficiarias del Inapam y personas con discapacidad; los domingos la entrada es libre para todo público. La exposición permanecerá abierta hasta febrero de 2027.
Fuente: Tribuna
