Ciudad de México.- A los 71 años, Elvia Martínez cumplió uno de los sueños que había guardado desde su adolescencia: obtener un título universitario. Después de décadas de espera, se graduó de la carrera de Psicología en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.

El camino no fue sencillo. Entre los principales retos que enfrentó estuvo adaptarse a la tecnología, un mundo que al principio le provocaba temor. “Al principio me daba pavor enfrentarme a este mundo digital”, recordó, al señalar que en varias ocasiones tuvo que recurrir al apoyo de sus compañeros.

¿Cómo logró retomar sus estudios después de tantos años?

La historia de Elvia comenzó en 1982, cuando tenía 28 años y presentó junto con su hermana el examen para ingresar a la UNAM. Para su sorpresa, fue aceptada y quedó encantada al conocer la institución, pero en ese momento trabajaba para ayudar a mantener a sus padres y a sus ocho hermanos.

Aunque solicitó permiso en su empleo para estudiar, no obtuvo la oportunidad. Durante años conservó su carta de aceptación como un tesoro, hasta que las circunstancias de la vida le permitieron volver a buscar aquella oportunidad que había quedado pendiente.

Cuando ya no pudo trabajar de manera regular, decidió retomar su formación académica. Por recomendación de una sobrina acudió al CCH Sur para conocer su situación y descubrió que su expediente seguía vigente. Emocionada, acudió al Archivo General, donde localizaron sus documentos y pudo reiniciar sus estudios.

¿Qué obstáculos tuvo que superar para alcanzar su meta?

Después de concluir el bachillerato, Elvia ingresó a la FES Iztacala en 2012. Desde entonces, convirtió la constancia en una de sus principales herramientas: nunca faltó a una clase, madrugó para acudir a la escuela y en ocasiones estudió hasta la medianoche para cumplir con sus tareas.

Durante su etapa en el CCH Sur también enfrentó largos recorridos. Desde su casa, en la colonia San Martín Xochinahuac, en Azcapotzalco, tomaba un camión, después el Metro y finalmente otro autobús. El trayecto le tomaba alrededor de dos horas de ida y otras dos de regreso.

Además de la tecnología, tuvo que vencer el temor de hablar frente a otras personas. Las exposiciones eran uno de los momentos que más nervios le provocaban, pero con el tiempo consiguió superar ese miedo y realizar sus presentaciones con éxito.

Elvia Martínez reconoce que el respaldo de sus profesores, directivos y compañeros fue fundamental. Incluso cuando llegó a sentirse aislada y pensaba que no formaba parte de la comunidad universitaria, sus profesores le recordaron que pertenecía a la UNAM desde el momento en que obtuvo su número de cuenta y comenzó a estudiar.

Hoy se siente parte de la institución y asegura que su paso por Psicología le permitió adquirir conocimientos, herramientas y nuevas habilidades de pensamiento. Aunque todavía no se considera preparada para ejercer, tiene claro que continuará estudiando y busca realizar una maestría en Neurociencias.

Con su historia, Elvia busca inspirar a quienes han dejado sus estudios pendientes. Su mensaje es que la edad no debe convertirse en una barrera para cumplir una meta. “Sólo es garra y ganas de salir adelante, porque nunca es tarde para hacerlo”, afirmó.

Fuente: Tribuna