Ciudad de México.- Quien gana Iztapalapa gana la Ciudad de México; así lo ha demostrado la incipiente historia democrática de la capital del país. La alcaldía cobra incluso más peso en el proceso electoral, pues nunca había sido territorio de un o de una jefa de Gobierno, como es en este caso el de Clara Brugada.

Si bien la alcaldía Benito Juárez se ha convertido en la demarcación con la mejor calidad de vida dentro de la Ciudad de México, Cuauhtémoc es el epicentro político de la capital y Tlalpan es, geográficamente, la más grande. La joya de la corona, políticamente, es Iztapalapa por la cantidad de votos que aporta: Un poco más de un millón y medio.

A pesar del pulso que la edil actual, Aleida Alavez, quiso sostener con la jefa de Gobierno al no mostrarse con ella en eventos públicos y editar su propia versión del periódico Regeneración para aliarse con el Partido Verde, Alavez finalmente desistió y ahora espera luz verde para su reelección.

En caso de que Brugada Molina no perdone la rebeldía de Alavez, su aprobación iría por Martha Soledad Ávila Ventura, diputada local de la demarcación, quien es identificada como una de las figuras operativas e interlocutoras más cercanas a la titular del Poder Ejecutivo en la capital.

La división de la oposición

Del otro lado del espectro político aún no se alcanza a ver claridad. Todos los partidos, incluyendo al PRI, tienen perfiles que les gustaría impulsar. Acción Nacional confía en repetir la candidatura de Karen Quiroga Anguiano.

Ximena Alejandra Espinosa es una política que ha hecho activismo en Iztapalapa desde una temprana edad, además de haber sido consejera política del PRD en la CDMX, lo que le asegura una base territorial sólida.

Al final, y como ya lo ha declarado en repetidas ocasiones, Movimiento Ciudadano no irá en coalición, por lo que deja en las manos del joven Alex Pichardo o de Juan Carlos Pérez Martínez hacer su lucha por la alcaldía.

Fuente: Tribuna