Londres, Reino Unido.- La Marina Real Británica (Royal Navy) informó este 10 de agosto que decidió suspender de manera inmediata la conectividad de un grupo de drones destinados a vigilancia marina tras detectar que sus cámaras, fabricadas en China, enviaban señales de forma periódica hacia su fabricante en el gigante asiático.

Las cámaras tenían como destino una dirección IP en China

Según los reportes, la referida dotación sería de unos 20 drones del tipo K3 Scout, fabricados por la compañía británica Kraken Technology Group por un monto de 12 millones de libras. Las cámaras de los dispositivos se habrían producido en territorio chino y, de acuerdo con el Ministerio de Defensa del Reino Unido, las señales detectadas tenían como destino una dirección IP ubicada en China.

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The Telegraph dio a conocer la noticia

Cabe apuntar que la noticia fue dada a conocer por el diario británico The Telegraph, y a propósito, el referido medio detalla que el hallazgo tuvo lugar durante una revisión rutinaria de la comunicación de los drones. En ese entonces, los operadores identificaron que las cámaras establecían contacto frecuente con la mencionada dirección en China; presumiblemente con el lugar donde se fabricaron.

Hasta el momento no se reportan filtraciones

Tras recibir los datos, la Royal Navy decidió de inmediato suspender la conectividad en la dotación de drones, y comenzar una investigación para precisar el impacto de una posible filtración, así como el alcance. Hace solo unas horas, el Ministerio de Defensa británico afirmó que hasta el momento no se habían reportado filtraciones de información.

Varios analistas señalan que el caso vuelve a poner sobre la mesa el tema de los llamados backdoor, un mecanismo cibernético utilizado por organismos de inteligencia para espiar a grupos rivales. De manera particular, el concepto explica que se trata de una puerta trasera no autorizada que puede permitir que un tercero actúe con un dispositivo o sistema.

Fuente: Tribuna