Ciudad de México.— En medio de un escándalo financiero, Efraín Hernández Díaz fue destituido como rector de la Basílica de Guadalupe tras denuncias presentadas por el propio Cabildo Guadalupano por presunta malversación de fondos, desvío de recursos y extracción de documentos reservados.

Aunque el cardenal Carlos Aguiar Retes intentó reinstalarlo al argumentar que una auditoría de Deloitte no encontró delitos, la presión interna y la intervención del Vaticano derivaron en su salida definitiva el pasado 12 de julio.

La disputa expuso públicamente el manejo financiero del santuario. De acuerdo con información interna, cada misa individual en el Altar Mayor tiene un costo de 2 mil 500 pesos, las ceremonias grupales ascienden a 4 mil pesos y eventos como bodas o XV años tienen un precio de 7 mil 500 pesos.

A estos montos se suman cargos adicionales: 3 mil 700 pesos por la transmisión en Facebook y YouTube, y hasta 6 mil pesos por los cantores y el uso del órgano monumental. Las presuntas irregularidades y la falta de insumos básicos terminaron por agotar la paciencia del Cabildo.

La Arquidiócesis justificó el relevo como parte de una reestructuración administrativa rumbo a la conmemoración de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego.

La remoción representa el episodio más polémico en el Tepeyac en casi tres décadas. En 1996, el entonces abad de la Basílica, Guillermo Schulenburg, dejó el cargo tras poner en duda, durante una entrevista, la existencia histórica de Juan Diego.

Fuente: Tribuna