Ciudad de México.- Al terminar el partido de México contra Ecuador, vecinos de la colonia Clavería, en la alcaldía Azcapotzalco, salieron a festejar el triunfo de la selección mexicana en la estatua de José José, ubicada en el Parque de la China. Este tipo de celebraciones se repitió en los lugares significativos que los habitantes de toda la capital han construido y resignificado, extrapolándose al Centro y al Paseo de la Reforma, donde más de un millón de almas vitorearon la gran victoria del Tri.

Aquí lo interesante es comprender por qué a los humanos nos gusta celebrar en comunidad y, sobre todo, si existe algo en particular en la manera de festejar de los mexicanos. Para entenderlo, el profesor investigador del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana, Emiliano Zolla Márquez, explicó en entrevista con Tribuna Capital que las manifestaciones comunitarias de este tipo pertenecen a rituales como elementos de cohesión entre sus habitantes.

El ritual una de las cosas que hace es que forma solidaridad. Y la solidaridad no es solo altruismo o cooperación, sino sentido de identificación entre gente perteneciente a grupos y son anteriores al desarrollo de estados o de alguna forma de agrupación más extensa”, expresa el doctor en Antropología por la Universidad de Londres.

En Oslo, Noruega, festejaron poco más de cien mil personas el triunfo de su selección sobre Brasil; en cambio, en la capital del país, la cantidad de gente que llegaba al Ángel de la Independencia crecía con cada triunfo de la selección, hasta llegar a los casi millón y medio de personas.

Antes de explicar si existe un fenómeno en la manera en que celebramos los mexicanos, el profesor Zolla advierte que es un tema al que hay que acercarse con precaución, pues “la mexicanidad tiene muchas capas”.

Lo cierto es que en México tenemos una discusión muy fructífera y de muchas corrientes sobre la mexicanidad, pero eso que llamamos mexicanidad, yo creo que habría que ubicarlo como una especie de fenómeno de la posrevolución mexicana muy ligado a toda una línea filosófica que hubo hacia los años 1940”, detalla el académico.

Por otro lado, para explicar el nivel de euforia que se vivió durante las celebraciones, el también historiador de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no descarta el “efecto Covid” que estén arrastrando las generaciones más jóvenes en la actualidad.

“No debemos de olvidar que hay una especie de escenario post pandémico que no estamos considerando, pero que tiene peso; hay mucha gente joven que probablemente los años en que tuvo que hacer las cosas, justamente que también forman parte un poco de la ritualidad de salir en la noche, de empezar su vida sexual, de echar el relajo con sus amigos, de definirse frente a los otros, no las tuvo. Con la vida social limitada, siento que hay ahí un impulso de decir: bueno, pues ahora sí nos toca”, finaliza el doctor Emiliano Zolla.

Fuente: Tribuna