Nueva York, Estados Unidos.- El portal Bloomberg publicó un artículo este 5 de julio donde afirma que las compañías navieras de petroleros enfrentan obstáculos operativos por la reapertura intermitente del Estrecho de Ormuz, paso estratégico que comunica el Golfo Pérsico con el Océano Índico. Según informa el medio estadounidense, la inestabilidad en el acceso al estrecho obliga a las navieras a replantear sus rutas comerciales y cronogramas de entrega.
El Estrecho de Ormuz representa una ruta crítica para el transporte global de petróleo, con aproximadamente el 21 por ciento del comercio petrolero mundial transitando por este paso. Los cierres y aperturas intermitentes generan incertidumbre operativa en las compañías de transporte marítimo que dependen de este corredor.
De acuerdo con Bloomberg, las actuales dificultades de navegación en la zona incluyen cambios inesperados en los protocolos de paso y períodos de restricción que afectan la planificación logística. Las navieras reportan retrasos en entregas programadas y costos adicionales por desvíos de rutas alternativas.
¿Cuál es el impacto en los costos de transporte?
El artículo de Bloomberg especifica que en este escenario los desvíos obligados hacia rutas más largas incrementan el consumo de combustible y extienden los tiempos de navegación. Esto repercute directamente en los costos operativos de las compañías navieras, que eventualmente transfieren estos gastos a los clientes finales.
Las empresas de logística estudian alternativas de navegación que implican rodeos de hasta mil 500 kilómetros adicionales. Estos trayectos más extensos aumentan significativamente los gastos en combustible y mantenimiento de las embarcaciones.
¿Qué riesgos presenta la navegación actual en el estrecho?
Además de la incertidumbre operativa, las navieras enfrentan riesgos de seguridad marítima en la zona del Estrecho de Ormuz. La falta de claridad sobre cuándo el estrecho abre o permanece cerrado genera vulnerabilidad para las embarcaciones que transitan por el corredor.
El transporte de crudo es especialmente sensible a estas interrupciones porque requiere sincronización precisa con refinerías y puntos de descarga. Cualquier retraso en el tránsito repercute en cadenas de abastecimiento de derivados petroleros en mercados globales.
Las compañías navieras más grandes anticipan que esta situación de intermitencia persistirá durante los próximos trimestres. Algunos operadores han comenzado a presupuestar incrementos operativos permanentes para cubrir los costos de rutas alternativas.
Los datos más recientes de tráfico marítimo muestran una reducción del 15 por ciento en el número de buques tanque que transitan regularmente por el Estrecho de Ormuz comparado con el promedio de hace dos años. Las navieras mantienen reserva sobre la estabilidad futura del paso estratégico.
La situación en el Estrecho de Ormuz se agravó después del conflicto entre Estados Unidos (EU) e Israel contra Irán. Si bien el Memorándum de Entendimiento firmado por Washington y Teherán permitió forjar una tregua y desescalar la tensión, la inestabilidad en la zona sigue golpeando el comercio marítimo internacional.
Fuente: Tribuna
