Ciudad de México.- El jersey de la Selección Mexicana es, según Adidas, el uniforme de selección nacional más vendido de la Copa del Mundo 2026. El éxito comercial de una playera inspirada en la Piedra del Sol no sólo se refleja en las tiendas oficiales: también alimenta un mercado informal que, en las calles de la Ciudad de México, replica el diseño casi al instante y a una fracción del precio.
Durante un recorrido realizado por Tribuna Capital en puestos del Centro Histórico, se documentó la venta de copias prácticamente idénticas al uniforme oficial por 350 pesos, mientras que versiones menos parecidas al diseño original se ofrecían en 250 pesos o menos, dependiendo de la calidad. Al preguntar por varias piezas, los comerciantes ofrecían descuentos de hasta 30 por ciento por compras al mayoreo.
Uno de los vendedores explicó que buena parte de sus clientes no son aficionados que buscan una playera para el partido, sino personas que llegan desde oficinas, mercados y distintas colonias de la ciudad para surtirse y revenderlas en otros puntos de la capital. La expectativa, dijo, es vender la mayor cantidad posible antes del partido de este domingo, pues si México queda eliminado, la demanda podría desplomarse en cuestión de horas.
La diferencia de precios explica buena parte del fenómeno. Frente a un producto oficial que ronda los dos mil pesos en su versión réplica y supera los dos mil 700 pesos en la versión de jugador, las copias del comercio informal cuestan apenas una fracción y se convierten en una alternativa accesible para miles de aficionados.
El fenómeno adquiere otra dimensión si se considera que el diseño del uniforme incorpora una reinterpretación gráfica de la Piedra del Sol, uno de los símbolos arqueológicos más importantes del país.
Información obtenida vía transparencia reveló que Adidas pagó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) poco más de 41 mil pesos por la autorización para utilizar este elemento patrimonial en el diseño de la playera. La cantidad resulta reducida frente al alcance comercial de un producto que la propia empresa reconoce como el jersey de selección más vendido de su catálogo durante el Mundial.
Así, el uniforme mexicano concentra varias capas del negocio mundialista. Por un lado, una empresa multinacional comercializa globalmente un diseño inspirado en uno de los símbolos más representativos del patrimonio mexicano; por otro, el Estado recibe una contraprestación relativamente baja por esa autorización y, casi de forma paralela, el comercio informal reproduce el mismo concepto para abastecer una demanda que crece conforme avanza el torneo.
El fenómeno no ocurre al margen de la economía de la ciudad, sino dentro de una de sus dinámicas más extendidas. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), mide las condiciones de ocupación, empleo, desempleo e informalidad laboral en el país. De acuerdo con sus resultados más recientes, cerca del 46 por ciento de las personas ocupadas en la Ciudad de México trabajan en condiciones de informalidad.
Ese dato ayuda a dimensionar por qué el comercio informal no puede entenderse únicamente como una venta ocasional de mercancía no oficial. En la capital representa una parte importante de la economía cotidiana y, durante eventos de gran convocatoria como el Mundial, se convierte en una vía para que miles de personas incrementen sus ingresos aprovechando el flujo de aficionados y turistas.
El recorrido realizado por Tribuna Capital muestra que, detrás del éxito comercial del uniforme mexicano, existe una cadena de negocios que va mucho más allá de la tienda oficial. Desde una marca deportiva que rompe récords de ventas, pasando por el aprovechamiento comercial de un símbolo del patrimonio nacional, hasta los cientos de vendedores y pequeños revendedores que han encontrado en una copia de 250 pesos una de las mercancías más buscadas del torneo, el jersey de México se convirtió en uno de los productos que mejor resume las distintas economías que conviven durante el Mundial en la Ciudad de México.
Fuente: Tribuna
