Ciudad de México.- Pemex controla el 58 por ciento del mercado gasolinero nacional, manteniéndose como la empresa con mayor presencia en estaciones de servicio del país casi una década después de la apertura del mercado de combustibles, informó Héctor Usla.

La apertura regulatoria permitió a otras empresas competir en el sector de distribución y venta de gasolina y diésel, que previamente era monopolio de la paraestatal. A pesar de esta liberalización, Pemex ha conservado la mayoría de la infraestructura de comercialización en territorio nacional.

¿Cuál es la posición actual de Pemex en el mercado?

Con una participación del 58 por ciento del mercado, Pemex continúa siendo el principal distribuidor de combustibles en México. La empresa opera la mayor cantidad de estaciones de servicio disponibles para el público consumidor en todo el país. Esta cifra refleja que, pese a casi diez años de competencia abierta, la infraestructura heredada y la escala de operaciones de la paraestatal le han permitido mantener su liderazgo.

La apertura del mercado gasolinero fue diseñada para permitir que empresas privadas construyeran y operaran sus propias estaciones de servicio. Esto incluyó permisos para distribuir combustibles de proveedores distintos a Pemex. Sin embargo, la inversión requerida para competir con la infraestructura establecida de la paraestatal presentó barreras significativas para nuevos competidores.

¿Qué cambios ha traído la competencia en el sector?

La desregulación del mercado permitió que empresas como Grupo Multiva, Oryx, Profertil y otras empresas privadas ingresaran al sector. Estas compañías han logrado establecer redes de distribución, aunque su participación combinada representa una fracción menor del mercado total. La competencia ha obligado a los actores del sector a mejorar sus operaciones y servicios.

La permanencia de Pemex en la mayor parte del mercado se atribuye a varios factores estructurales. La paraestatal dispone de una red logística integrada desde refinerías hasta estaciones finales, una ventaja acumulada durante décadas de operación monopolista. Además, la infraestructura de Pemex está distribuida geográficamente en zonas urbanas y rurales del país.

Los competidores privados han tendido a concentrarse en ciudades grandes y zonas de alto flujo de clientes, donde la rentabilidad de operación es más favorable. Esta estrategia ha dejado a Pemex como proveedor de facto en muchas regiones del país donde la inversión privada resulta menos atractiva. La cifra de 58 por ciento de participación de mercado demuestra que, a pesar de la apertura regulatoria, la estructura de dominio de Pemex persiste.

El mercado gasolinero mexicano continúa siendo uno de los sectores donde la paraestatal mantiene una posición preponderante, comparado con otros sectores de la economía nacional donde la privatización ha avanzado más. Esta persistencia de la participación de Pemex sugiere que la competencia en el mercado de combustibles aún enfrenta desafíos estructurales significativos.

Fuente: Tribuna