Europa.- La Organización Mundial de la Salud reportó que al menos mil 300 personas han fallecido desde el 21 de junio por la ola de calor que azota Europa. La estimación de la OMS refleja el impacto de temperaturas extremas que persisten en diversas regiones del continente durante los últimos meses.

¿Cuáles son los efectos de las temperaturas extremas en la población?

Las muertes relacionadas con el calor extremo afectan principalmente a grupos vulnerables como adultos mayores, personas con enfermedades preexistentes y quienes carecen de acceso a sistemas de enfriamiento. Los hospitales en varias ciudades europeas reportaron incrementos en consultas por deshidratación, golpes de calor e insuficiencia cardiaca durante los periodos de máxima intensidad térmica.

Las autoridades sanitarias de diferentes países europeos implementaron protocolos de emergencia para proteger a la población vulnerable. Centros de refrigeración temporal, líneas telefónicas de asistencia y campañas de hidratación pública se activaron en ciudades densamente pobladas durante los días más críticos de la ola de calor.

¿Qué medidas se han tomado para reducir los riesgos?

Los gobiernos europeos incrementaron el monitoreo de temperaturas y la distribución de recursos médicos en zonas de mayor riesgo. Sistemas de alerta temprana permitieron que residentes recibieran advertencias sobre la intensidad del calor esperado, facilitando que adoptaran precauciones básicas como aumentar el consumo de líquidos y reducir actividades al aire libre en horas de máxima exposición solar.

Organismos de salud pública recomendaron mantener abiertos espacios públicos refrigerados como bibliotecas, centros comerciales y estaciones de transporte durante episodios de calor extremo. Algunas ciudades habilitaron refugios nocturnos adicionales para personas sin vivienda, quienes enfrentan riesgos mayores durante estas condiciones climáticas.

La OMS señaló que el cambio climático intensifica la frecuencia y severidad de eventos térmicos extremos en Europa. Según sus análisis, las olas de calor de corta duración se han vuelto más comunes y extremas en el continente durante las últimas décadas, generando desafíos crecientes para los sistemas de salud pública.

Expertos en salud ambiental advierten sobre la necesidad de implementar estrategias a largo plazo que incluyan mejoras en la infraestructura urbana, mayor acceso a sistemas de refrigeración en hogares y espacios públicos y fortalecimiento de redes de asistencia para población vulnerable. El impacto de las olas de calor continuará siendo un tema prioritario para las agendas sanitarias europeas.

La estimación de mil 300 muertes representa únicamente los casos confirmados y reportados por organismos de salud en los países europeos. Estudios posteriores podrán revelar cifras finales más precisas sobre el número total de fallecimientos atribuibles a este evento climático extremo durante el periodo analizado.

Fuente: Tribuna