Estados Unidos.- La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) calculó que aproximadamente 59 mil edificios resultaron dañados tras el doble terremoto que afectó a Venezuela. El análisis se realizó utilizando datos del radar del satélite Sentinel-1, integrante del programa espacial europeo Copernicus, que combinó observaciones posteriores a los sismos con registros previos al evento.

El método utilizado por los científicos de la NASA permitió comparar imágenes de radar de antes y después de los terremotos para identificar cambios en las estructuras. Esta técnica de teledetección proporciona estimaciones precisas sobre el alcance del daño físico en zonas urbanas y rurales sin necesidad de acceso terrestre inmediato a las áreas afectadas.

¿Cómo se realizó el análisis satelital?

Los datos provienen del satélite Sentinel-1, operado por la Agencia Espacial Europea (ESA) en coordinación con Copernicus, un programa conjunto europeo de observación de la Tierra. La tecnología de radar de apertura sintética (SAR) captura imágenes que penetran la cobertura de nubes, permitiendo monitoreo continuo incluso en condiciones climáticas adversas. Los investigadores utilizaron algoritmos de comparación automática para detectar cambios estructurales entre las imágenes pre y post terremoto, clasificando cada edificio según el nivel de daño sufrido.

La cifra de 59 mil edificios dañados representa una estimación basada en esta metodología de análisis remoto. Venezuela registró múltiples sismos que generaron impactos significativos en infraestructura, servicios básicos y viviendas. Las zonas costeras y urbanas experimentaron afectaciones más severas, mientras que las áreas remotas también presentaron daños estructurales identificables desde el espacio.

¿Qué implicaciones tiene este tipo de monitoreo para futuras evaluaciones?

Este enfoque de evaluación por satélite acelera significativamente los procesos de cuantificación de daños postdesastre, proporcionando datos a las autoridades en cuestión de días en lugar de semanas. Los gobiernos utilizan esta información para priorizar recursos de rescate, identificar zonas críticas que requieren intervención inmediata y planificar estrategias de reconstrucción. La NASA ha aplicado metodologías similares en otros desastres naturales, facilitando la coordinación internacional de ayuda humanitaria.

La precisión de estos análisis depende de múltiples factores, incluyendo la resolución del satélite, las condiciones atmosféricas durante la captura de imágenes y la validación con datos de campo. Los expertos en teledetección continúan mejorando algoritmos para reducir márgenes de error y proporcionar clasificaciones más detalladas sobre tipos específicos de daño: colapsos totales, daños moderados o estructuras levemente afectadas.

Copernicus es un programa operativo desde 2014 que integra datos de múltiples satélites europeos para monitoreo ambiental, cambio climático, gestión de desastres y seguridad. La información generada es de acceso público y gratuito, facilitando que organismos internacionales, gobiernos y organizaciones humanitarias accedan a datos críticos para respuesta de emergencia. Venezuela, como parte de la comunidad internacional, se beneficia de estas capacidades de observación independiente.

Las evaluaciones posteriores de daño incluirán verificaciones de campo que confirmen o ajusten las estimaciones satelitales. Ingenieros estructurales, inspectores de construcción y equipos de evaluación de riesgos trabajan en paralelo con los análisis remotos para generar diagnósticos comprehensivos. La complementariedad entre tecnología satelital y verificación terrestre proporciona un panorama más confiable para la toma de decisiones en recuperación postdesastre.

Fuente: Tribuna