Antártida.- Investigadores del British Antarctic Survey verificaron una vértebra caudal de titanosaurio que estuvo archivada durante 41 años sin ser identificada. El fósil fue localizado originalmente en la isla James Ross durante expediciones de 1985 y permaneció guardado en las colecciones del organismo británico hasta una revisión reciente realizada en Cambridge.

La pieza ósea pertenece a un titanosaurio, uno de los dinosaurios más grandes que habitaron el planeta. Su descubrimiento en la Antártida proporciona evidencia sobre la fauna prehistórica que existió en el continente blanco hace millones de años, cuando las temperaturas eran significativamente más cálidas que en la actualidad.

¿Cómo se identificó el fósil después de cuatro décadas?

El equipo de especialistas en paleontología revisó meticulosamente las colecciones del British Antarctic Survey en 2026. Durante este análisis, reconocieron las características distintivas de la vértebra caudal que permitieron clasificarla correctamente como parte de un esqueleto de titanosaurio. La ubicación de la isla James Ross, situada en la península antártica, es una zona paleontológicamente rica en restos fósiles de diferentes períodos geológicos.

Cambridge confirió la verificación científica del hallazgo mediante análisis comparativos con otros especímenes conocidos de titanosaurios. Este proceso permitió establecer con precisión la identidad del hueso y su relevancia para comprender la evolución de estos reptiles prehistóricos gigantes en ambientes antárticos.

¿Qué revela este descubrimiento sobre la Antártida antigua?

El fósil constituye evidencia directa de que en la Antártida existieron condiciones climáticas favorables para albergar grandes herbívoros durante la era Mesozoica. La presencia de titanosaurios indica la existencia de vegetación abundante y temperaturas moderadas en un continente que hoy permanece cubierto de hielo permanente.

Los titanosaurios fueron los animales terrestres más grandes que jamás existieron, con esqueletos masivos y colas largas utilizadas probablemente para balance y comunicación. Su distribución geográfica se extendía por varios continentes, incluyendo América del Sur, África, Asia y la Antártida, según los registros fósiles documentados.

El reexamen de colecciones antiguas en instituciones científicas ha permitido a los paleontólogos hacer descubrimientos significativos sin necesidad de nuevas expediciones. Este hallazgo subraya la importancia de revisar archivos históricos y mantener catalogadas adecuadamente las muestras paleontológicas para futuras investigaciones.

La isla James Ross ha sido objeto de múltiples expediciones antárticas desde el siglo XIX. Los sedimentos de esta región contienen registros estratigráficos que abarcan desde el Jurásico tardío hasta el Cretácico, períodos de gran importancia para comprender la evolución de la vida en el hemisferio sur durante la era de los dinosaurios.

Fuente: Tribuna