Chiapas, México.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, inauguró este sábado 27 de junio una planta de producción de moscas estériles en Chiapas para combatir al gusano barrenador, en coordinación con la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins. El proyecto binacional busca controlar la población del parásito mediante técnicas de control biológico que no requieren químicos.
Las moscas estériles funcionan como mecanismo de reproducción controlada. Los insectos machos, esterilizados en laboratorio, se liberan en las zonas afectadas, donde se aparean con hembras silvestres. Al no poder producir descendencia viable, la población del gusano barrenador disminuye generación tras generación sin afectar otros ecosistemas.
¿Cuál es el alcance geográfico del proyecto?
La planta ubicada en Chiapas forma parte de una iniciativa más amplia entre México y Estados Unidos para contener la propagación del gusano barrenador en ambos territorios. Este parásito causa daños significativos al ganado bovino y otros animales domésticos, generando pérdidas económicas importantes en el sector ganadero de ambos países.
La coordinación bilateral refleja el reconocimiento de que las plagas no respetan fronteras. El gusano barrenador representa una amenaza compartida que requiere respuestas conjuntas. Ambos gobiernos han identificado esta herramienta de control biológico como una solución sostenible frente a métodos tradicionales.
¿Qué ventajas ofrece el control biológico sobre otras técnicas?
La técnica de moscas estériles, también conocida como Técnica del Insecto Estéril (TIE), ha demostrado ser efectiva en programas internacionales de control de plagas. A diferencia de pesticidas químicos, este método es específico del objetivo, no afecta la fauna beneficiosa ni contamina suelos ni agua. La instalación en Chiapas producirá millones de moscas estériles regularmente para mantener la presión sobre las poblaciones salvajes.
Sheinbaum confirmó el compromiso del Gobierno Federal con la sanidad animal y la protección de la actividad ganadera mexicana. La secretaria Rollins subrayó la importancia de la colaboración transfronteriza en materia fitosanitaria y de bioseguridad. Ambas funcionarias presenciaron las instalaciones de producción y los sistemas de crianza controlada de los insectos.
La inauguración marca un hito en los esfuerzos de control integrado que ambos países han desarrollado contra esta plaga durante décadas. México ha mantenido programas similares desde los años ochenta, aunque la producción a escala industrial de moscas estériles requiere inversión tecnológica y coordinación interinstitucional constante.
Los próximos pasos incluyen la distribución gradual de moscas estériles en zonas críticas de Chiapas y estados fronterizos. Las autoridades de ambos países continuarán el monitoreo epidemiológico para evaluar el impacto sobre la población silvestre del gusano barrenador en los próximos meses.
Fuente: Tribuna
